23 de jan. de 2021

Achega de Lorena Porto sobre Inscricións

No seu blogue Libros de otros tiempos, Lorena Porto conversa sobre os libros que pasan polas súas mans, entre lindas e sosegantes fotos, e con anotacións atentas. Non só le os libros, senón que tamén le nos libros.

Agradezo que detivese a súa atención no meu últimpo poemario, Inscricións, e que partillase a súa lectura, "Recibir la mirada":

Recibir la mirada


Las inscripciones que dan título al poemario de Carlos Callón evidencian la razón del ser de la poesía como una operación que se hace en la realidad. El poeta no es enteramente consciente del enigma de la creación, pero de alguna manera la fuerza del poema va más allá de la hoja impresa. La poesía crea una realidad más duradera que el propio poeta, esto es, un residuo vital trascendente. La lucha del poeta por la escritura es una búsqueda desesperada del orden condenada al fracaso.

Este poemario surge como homenaje a la madre muerta, y a todas las mujeres en la medida en que hacen posible el progreso en la Luz. La tarea del poeta es la ilusión. El poemario se adentra en conceptos como la diferencia crucial entre pensamiento, idea y representación y muestra una preocupación por la tensión entre la contingencia de las imágenes del poema y la intuición de un orden inconsciente, geométrico y trascendente, que explicaría la naturaleza de lo Real.

En la primera parte del poemario, ‘Cuspe dos mortos,’ se busca definir el hecho poético como la pugna de lo invisible por visibilizarse, esto es, se evidencia el latido de la no-existencia. Estos poemas tienen lugar entre la dinámica nunca resuelta entre visibilidad e invisibilidad, entre lo real, lo superficial, y lo soñado, lo oculto, pero no por ello menos auténtico, y siempre en constante lucha por hacerse inteligible y visible.

En esta parte inicial cabe formularse preguntas referidas a la significación del proceso creativo: ¿Creación no es, acaso, el Ser en el acto de objetivarse? Las palabras no son sino ese cuspe dos mortos, esto es, la palabra vendría dada desde el no-Ser para proporcionar las coordenadas necesarias para interpretar y conocer el mundo. Estas emanaciones del Verbo tienen el poder de alterarnos irremediablemente, de inscribirnos, al tiempo que proporcionan las coordenadas de una cartografía imposible.

La segunda parte, ‘Non é o deserto,’ introduce el tema de la fragilidad y la vulnerabilidad del poeta ante el amor. El poeta se reconoce como sujeto y objeto del poema, pues es objeto, también, de la Creación, y se encuentra con el problema de la (auto)representación, consciente de la existencia de aquello que conforma lo que cada uno de nosotros tenemos de invisibilidad. El contenido reflejado rara vez coincidirá con lo real, no sólo debido a esta parte de invisibilidad inaprensible, sino también porque el poeta parte de unas intenciones muy concretas al realizar su obra. El poeta y su objeto se constituyen en anverso y reverso de una misma entidad, en la que se constituyen como opuestos.

A pesar de que el poeta está concernido por la representación de lo que la realidad tiene de invisibilidad, la realidad espiritual también se rige por las leyes infinitamente perfectas de la geometría y las matemáticas. El poeta se enfrenta a esta inasibilidad del amor, a pesar de que propicia la creación poética. El poema es comunicación entre enamorados, y es así que el poeta reconoce los diversos usos de la poesía: herramienta para el conocimiento trascendente o para la seducción carnal.

En ‘A Dor Destrúe os Mapas’ el poeta evalúa las consecuencias físicas del amor y de la iluminación poética: en tanto el cuerpo recibe la pulsión de lo Real, el sujeto humano se hace partícipe de la Creación. En este sentido el sujeto humano es inscrito. Pero el conocimiento de la amada a veces proporciona un desencuentro y un desarreglo y, en el mejor de los casos, nostalgia. En su experiencia del amor, el poeta va de la esperanza a la melancolía. Pero la comunicación – el fin último del poema – es comunicación-con alguien. Todo hecho comunicativo es dependiente de algún tipo de relaciones personales.

La palabra poética surge de un interrogante existencial. Hay consuelo en nombrar lo que nos inquieta, parece que el acto de nombrarlo ya es suficiente para cubrir el vacío, pero esto, por supuesto, no es más que una ilusión. El poeta parte de la fe en el poder del lenguaje simbólico: el poema es una manera de nombrar lo infinito.

El Verbo produce la realidad y lo Real se entiende como mandato o designio divino. Todo lo que existe, toda la realidad viva, ha sido, hasta cierto punto, producto de un mandato. Nombrar es dar vida, y el eco de la voz primigenia, esto es, la voz poética, realiza estas inscripciones. El contacto con el medio natural, por otro lado, favorece la formulación de enigmas, aunque su resolución sea imposible.

La cuarta parte del poemario, ‘Residuos sen orde,’ incide en los temas del amor y la representación artística. Se da un terror ante los aspectos contingentes de la Creación, al que se responde con una consideración del material poético: enigmas y misterios, preguntas sin respuesta, sabiduría, ciencia, ignorancia, amor… todo esto pierde su importancia frente a la aparente trascendencia de las relaciones personales, especialmente el amor y el significado de la familia. Esto es, el poeta descubre que las relaciones personales tienen lugar entre lo efímero y lo trascendente. Permanece un interrogante nostálgico sobre la (in)suficiencia del amor para otorgar sentido a la vida.

El poeta retorna a una consideración de la oposición entre las nociones de idea y representación. Lo que importa verdaderamente es la idea, no la representación, considera. La representación es siempre una plasmación imperfecta de la idea. Asimismo, el poeta necesita una distancia de su objeto, del mismo modo que el sujeto, esto es, la mujer, el hombre… necesitan una distancia en el amor.

A pesar de su descreimiento (el frío) el poeta necesita del amor, pues su ausencia supone una parálisis estéril en un escenario de pesadilla. Los restos del amor, la realidad del desamor, proporcionarán esos residuos vitales aprovechables en la creación poética. Resuena la constatación de que el amor es, sobre todo, recibir la mirada, esto es, ser inscrito. Las inscripciones son, de este modo, las marcas que el amor y la vida dejan en nosotros. Recibir la mirada es, también, aspirar a formar parte de un todo ordenado. Esta lucha por la existencia a través de la formulación de interrogantes debe tener en cuenta el lenguaje reprimido y nunca formulado.

Finalmente, la quinta y última parte, ‘As Mans,’ ahonda en la experiencia de la permanencia del amor de la madre más allá de la muerte, especialmente frente a la impermanencia del amor carnal y ante el desamor. La madre también se convierte en interlocutora, y esta comunicación con la madre parece trascender la contingencia. Ella preserva el vínculo con los orígenes ocultos del poeta; es depositaria de las respuestas a enigmas apenas intuidos.

Se barajan otros tipos de comunicación, el asedio de la información, de las noticias, y cómo sortear el impacto que recibimos del mundo, ese tipo de comunicación brutalmente impersonal a la que estamos expuestos aún a nuestro pesar. Pero, frente a este impacto, entre las nociones de Origen y Fin se vislumbra la Eternidad. La Eternidad es el momento presente, aquél que no permite concebir el origen ni el fin. Las palabras de la madre, en cuanto fruto del amor, también son inscripciones. Después de su partida cabe recuperar el amor sexual, al que sucederá una vez más la añoranza y la memoria, y la certidumbre de la permanencia eterna de esa inscripción materna, aún en cuanto residuo espiritual que habite en la memoria.

18 de dez. de 2020

Sobre Atravesar o fantasma e o enigma do diván


Os blogues naceron para recoller a inmediatez do que acontece, mais ese foi xa un espazo ocupado polas axilísimas redes sociais. Penso, pois, que non fica de máis pendurar aquí documentos de hai algún tempo, mesmo dun lustro. É o caso deste texto, que foi o que Fran Conde, profesor de Filosofía na USC, leu na presentación en Santiago de Atravesar o fantasma. Aliás, o inconsciente non entende do tempo...

Entendo que se o Carlos me invitou foi para que falase de psicanálise e non tanto de literatura. De seguro que outras nesta mesa poden valorar e apreciar a calidade literaria do poemario mellor ca min. Eu só podo dicir que me gustaron moito estes poemas, estes poemas cun contido nin de optimista nin de pesimista, senón como percorridos pola madurez, pola claridade para consigo mesmo, malia que o Carlos estea aínda por idade seguro que antes do medio do camiño.

Estes poemas que me serven en certo sentido tamén de espello, espello porque comparto como vítima e tamén como beneficiario “o enigma do diván” (páxina  11). O enigma tamén do propio corpo, do “eccema” (11),  que debe ser descifrado no diván, o enigma que é o corpo do outro en forma de “sete” (11), que é en realidade o propio corpo ao lado do corpo do outro.

Espello tamén porque do feito de seren eu tamén analizante vexo nestes poemas decantado, concretado, sedimentado coa certeira precisión do poeta o que significa pasar polo “teatro sen aplausos do diván” (57).

Poemas que serven de espello porque por desgraza para case todos hai mortos que teñen o estado de “non morto” (17) –pai, nai, irmán, tía…-, porque hai mortos que hai que matar para que poidan descansar eles –tódolos galegos temos conciencia disto, de que os mortos que non morren ben non descansan, senón que andan polas encrucilladas penando- pero tamén para que un mesmo poida vivir algo máis en paz. Para como Carlos deixar de ser “o fillo dun morto” (18) ou seguir séndoo pero algo menos. Hai mortos que están demasiado vivos, e non falamos precisamente dos zombis –por certo tema sobre o que o poeta aquí presente tamén nos podería ilustrar, sobre zombis e sobre vampiros.

Ás veces cando pasan os anos e un continúa angustiado, agardando que volten eses mortos (19), soñando con que regresen para que endereiten a propia vida (20) non queda outra que poñer en palabras “o medo gardado no medio da casa” (16), e pasar polo diván.

O “teatro sen aplausos do diván”. Certamente si un teatro –por moito que a Deleuze e a Guattari no Antiedipo non lles gustara -, un teatro onde desfilan todos eses personaxes que tiveron algo que ver na Nosa historia. Un teatro “sen aplausos”, máis ben silencioso ou modesto.

En todo caso, un teatro onde o único aplauso que un se pode dar a si mesmo aparece cando se toma conciencia, dito en freudiano, da pulsión de morte, dito en lacaniano, do gozo, dito en calloniano, das “tentacións suicidas” (58), do “recoñecerse sempre onde señorea o fracaso”, é dicir, cando un descobre o seu particular modo sufrinte de estar no mundo, e decide que hai que conseguir “abrir o desexo, ver e tocar outro camiño, quebrar as xanelas” (58).

Ás veces non queda outra que pasar pola experiencia da psicanálise, porque máis ca unha doutrina ou unha terapia, a psicanálise é unha experiencia, unha experiencia para “literaturizar o medo para afrontalo e vencelo” (40), “procurar o cadro racional onde enmarcar o que nos pasa” (39), “dar versos ás angustias” (52). Poñer en palabras, buscar os nomes que faltan, delimitar os baleiros en torno aos que xira o propio discurso.

Porque certo que o desexo non é máis que os baleiros entre as liñas (31), aquilo que hai que interpretar, aquilo que non aparece hai claramente, aquilo que nunca se chega a dicir por enteiro. Certo que no desexo “só hai restos, enxames confusos” (58), pero restos que de ser precisados permiten pasar da desidia ao desexo, permiten que un día un deixe de chorar por nada, “para un día poder chorar por algo” (que é o título da terceira sección do poemario).

A psicanálise entón porque hai que conseguir poñerlle nome ao propio amor sen nome, por moito que o proceso sexa en ocasións tan doloroso que “flúa sangue polos propios poros” (31), que é a única maneira de verdadeiramente amar, saber como de peculiar é un para poder amar verdadeiramente e non amarse simplemente a un mesmo no outro, non pedirlle ao outro que sexa o que un ve nel, non asfixialo senón recibilo como algo que é verdadeiramente Outro.

E logo, e logo está o lobo. Logo está a mísera orde social, “o lobo que constrúe casas e derruba soños” (21), que fermoso este verso. Unha orde social que fai calar o desexo se os ditames da moral de turno non o consideran apropiado, que obrigan a que alguén “teña medo de sacar a máscara” (25), que sospeitan e que obrigan a calar, que obrigan a deixalo todo “no segredo inconfesábel” (26), que obrigan a sentir que hai un inferno no corpo adolescente (27) daqueles que senten diferente a como hai que sentir, que infunden a vergoña e a resignación, que, cito, “agocharon a miña mesma existencia e me ocultaron tanta verdade” (28), aqueles que din que un non é da súa acera (30), cando en realidade todos vamos sempre inevitábelmente un pouco cada un pola súa acera ou mesmo polo medio da rúa.

Orde social, en definitiva, que tolera o que non lle gusta tan só como ghetto: “Grazas, tolerantes, por tanta liberdade” (36), orde social que obriga a non poder coñecerse pola rúa tras o encontro amoroso no íntimo (37).

E todo finalmente nada máis que para abrirse de novo ao amor, pero agora xa un novo amor, que é case, como “outra saída do armario” (39), unha especie de comezo na vida di o psicanalista lacaniano Jacques-Alain Miller.

Todo porque hai que “destruír o nome” (título do poema da páxina 59), destruír ese nome que se nos impón dende dentro pero como se viñese dende fóra, ese nome que impide acceder ao que un quere ser e ao que autenticamente é, cousas que ao final deberían ser o mesmo, destruír o nome imposto, nin Penélope nin Ulises, nin finado de Callón, senón nada máis pero nada menos que Carlos.

Un Carlos que coma todos seguirá a ter os seus problemas de amores: atopará cebolas coas que poder chorar, pero coa diferenza de que será el quen as plante, terá as dúas “débedas insaldábeis”, e continuará ferido, pero vivo.

Dicía ao comezo que o libro serviume de espello, pero é que o libro está realmente cheo de espellos  (38, 52, 55, 58, 60). O espello como o lugar onde mirar con calma a propia imaxe, é dicir, onde buscar a propia identidade, unha identidade que está sempre noutro lugar, porque ela non é máis ca propia busca. E algo desta busca en definitiva debe ser a psicanálise e entendo modestamente que tamén algo disto debe ser a boa literatura e por extensión a boa poesía. Vós sabedes seguro máis disto e por iso cedereivos de seguido a palabra.

En todo caso, agardemos que o Carlos se equivoque e que non haxa que agardar aos seus 70 para brindarnos un pouco máis de boa literatura e de boa poesía.

8 de nov. de 2020

Pregón na Feira do Libro de Rianxo

Deixo por aquí o vídeo que gravou Carmela Queijeiro na Feira do Libro de Rianxo, cando dei o pregón, en xullo de 2018. Como alí comento, varios dos poemas que recitei apareceron no libro Inscricións.

Fisicamente, na praza non había moita xente, mais había xente querida. Un rostro inesperado, e que tanto me alegrou, foi o de Olga Novo. Lémbrome de que conversamos un pouco sobre esa marabilla que axiña publicaría co nome de Feliz Idade.

A gravación do acto foi, nos días seguintes, moito máis partillada no Facebook do que eu en ningún momento agardaba.



E, aquí, a noticia na TeleBarbanza, que gravou miña irmá:

8 de out. de 2020

A presentación do libro Inscricións, coas xentes de Roxín Roxal

Así foi o evento de hoxe para falar por volta do meu último poemario. Obrigado ás marabillosas xentes de Roxín Roxal polo seu convite e pola magnífica acollida que sempre lle dan ás cousas con que ando <3


17 de ago. de 2020

Entrevista no programa Miraxes da TVG, en maio de 2006

Pasei parte do verán a remexer en caixas e ordenar cousas. Dese xeito foi como me encontrei con esta entrevista, que pendurei na miña canle do Youtube por se tiver interese como testemuño dunha altura, non moi afastada no tempo, mais na cal as cousas eran doutro xeito:

21 de jun. de 2020

A temática LGTB na narrativa tradicional galega



Desde aqui, podemos apoiar o projeto de edição do livro Nós, xs inadapatadxs. Representações, desejos e histórias LGBTIQ na Galiza, da Através Editora.

14 de jun. de 2020

Doar é doado

En apoio, máis un ano, ás iniciativas de concienciación que desenvolven desde Alcer da Coruña:

12 de jun. de 2020

Unha cantiga lésbica amatoria no trobadorismo galego-portugués



Feliz coincidencia. Na semana da Visibilidade Lésbica Galega saíu publicado o meu artigo "Unha cantiga lésbica amatoria no trobadorismo galego-portugués", cunha información que non tiña cando publiquei Amigos e sodomitas en 2011.

A edición do libro con todas estas pesquisas actualizadas sobre as realidades de amor e desexo entre mulleres ou entre homes na literatura medieval espero que poida ser un feito no ano próximo, se todo for ben (o cal é moito pedir para estes tempos, xa o sei, mais hai que sachar e cruzar os dedos).

O texto do artigo pódese consultar no meu perfil persoal en Academia.edu (ou sexa, aquí) ou na páxina da revista Scripta (isto é, aquí).